Lo único que realmente poseo es a mí mismo.
Tengo la capacidad de pensar, de actuar, de decidir, de elegir. Sólo eso. Me engaño pensando que puedo tener cosas externas a mí. El tener el control sobre algo o alguien es una ilusión vana. El control es en sí mismo ilusión. Controlo prácticamente nada. Cualquier control que pienso tener se puede perder en un instante.
Míos son los pensamientos, mis acciones me corresponden. Y sólo eso. Lo demás está temporalmente bajo mi influencia., y es cuestión de tiempo para que deje de estarlo.
Creo en el alma, y esa es mi única posesión verdadera.
martes, abril 26, 2005
Friendship
Friendship requires will.
It's nice to have all the technology in the world at your disposal, and be able to contact anyone else in the world, instantanously . But then, you have to want to do it.
I have friends who could well call me up and say "hello". But for some, it never seems to happen. Maybe they aren't my friends, after all. Some of them will even scold me for not contacting them more often, "you've become remote, man" they'll say. Yeah, right. I thought friendship was a two-way street.
What I'm saying is that friendship, must be maintained, cultivated, fed, tended to, etc. Otherwise, it will wither and die. If I haven't seen you, or heard from you in 10 years, and I haven't changed e-mail, address, telephone, and you live in the same city as I do, I don't believe I can honestly call you my friend.
Distance may be a factor, but here is where the technology thing comes in. Telephone charges may be relatively steep (thanks to national phone monopolies), and snail-mail may be too slow and unreliable. However, e-mail isn't (well, it may be relatively unreliable, but more reliable than mail carriers outside of the US). And that's just one of the oldest technologies available.
If you lost the e-mail address, then call up and ask. If you lost the phone number, then send me a letter. If you don't have the address, well, then get off your butt and move. If my friendship isn't worth all that trouble, then I agree we shouldn't be friends. Of course, the converse is also true.
It's nice to have all the technology in the world at your disposal, and be able to contact anyone else in the world, instantanously . But then, you have to want to do it.
I have friends who could well call me up and say "hello". But for some, it never seems to happen. Maybe they aren't my friends, after all. Some of them will even scold me for not contacting them more often, "you've become remote, man" they'll say. Yeah, right. I thought friendship was a two-way street.
What I'm saying is that friendship, must be maintained, cultivated, fed, tended to, etc. Otherwise, it will wither and die. If I haven't seen you, or heard from you in 10 years, and I haven't changed e-mail, address, telephone, and you live in the same city as I do, I don't believe I can honestly call you my friend.
Distance may be a factor, but here is where the technology thing comes in. Telephone charges may be relatively steep (thanks to national phone monopolies), and snail-mail may be too slow and unreliable. However, e-mail isn't (well, it may be relatively unreliable, but more reliable than mail carriers outside of the US). And that's just one of the oldest technologies available.
If you lost the e-mail address, then call up and ask. If you lost the phone number, then send me a letter. If you don't have the address, well, then get off your butt and move. If my friendship isn't worth all that trouble, then I agree we shouldn't be friends. Of course, the converse is also true.
viernes, abril 22, 2005
Yo
Cuando giro, compruebo que todo el mundo gira alrededor mío. La máxima confirmación del egocentrismo. ¿Si no soy yo la razón de todo el mundo, entonces por qué el mundo me tiene a mí en el centro?
La autoconciencia humana es uno de los productos de nuestra naturaleza intelectual avanzada, en relación al resto del universo animado. Sin embargo, también es una de las barreras más importantes para entender el mundo en su justa dimensión.
Por principio de cuenta, ningún ser humano es capaz de escapar el egocentrismo (excepto los iluminados que son capaces de trascender su Yo mundano -bueno, eso dicen). La razón es simple: Yo veo todo, Yo esoy en donde estoy, Yo participo en lo que hago. No puede captar ninguna sensación sin que Yo este allí (aun en el subconsciente está Yo, puesto que aun allí Yo es el protagonista, el principal de la película). De hecho, Yo escribió esta nota.
¿Por qué hablo de Yo? Por que allí está, en gran medida, la clave de entender nuestro sufrimiento. Cuando sufrimos, no somos felices. Todos nominalmente buscamos la felicidad. Pero el Yo a veces se interpone en el camino.
Por ejemplo, hoy me ha parecido un mal día: tengo trámites engorrosos y exasperantes con el fisco, mi carro está en el taller, me suspendieron el teléfono por exceso de pago (el de casa, y el celular), y para ponerle la cereza al pastel, uno de los pernos de mis anteojos ha salido volando, por lo que el mundo me parece borroso.
¿Por qué Yo; por qué me está sucediéndo a mí? He aqui el punto. En primera, el problema fiscal lo he buscado por desidia y falta de oportunidad y seguimiento, asi que es un problema auto-creado (como la mayoría, de hecho). El carro está en el taller por mantenimiento preventivo, y el que no tenga la libertad de movimiento es por que yo mismo lo llevé allí, por mi propia decisión, y en todo caso, el mantenimiento le va a ser benéfico para evitar mayores problemas en adelante. Los teléfonos están suspendidos por no atender a sus fechas de pago. Los lentes habían sido dañados unas semanas antes, y estabán pendientes de un hilo; la visita a la óptica había sido pospuesto desde hace varios días.
Entonces, mis problemas no son producto de algún alineamiento mundial en mi contra. No es por que el mundo haya amanecido con la idea de estarme fastidiando. De hecho, al mundo le puede importar nada mis predicamentos. No gira alrededor mío, tan solo así me parece: asi le parece a Yo.
Este día no es un "mal" día. Al contrario, es un día grandioso y sensacional.
La autoconciencia humana es uno de los productos de nuestra naturaleza intelectual avanzada, en relación al resto del universo animado. Sin embargo, también es una de las barreras más importantes para entender el mundo en su justa dimensión.
Por principio de cuenta, ningún ser humano es capaz de escapar el egocentrismo (excepto los iluminados que son capaces de trascender su Yo mundano -bueno, eso dicen). La razón es simple: Yo veo todo, Yo esoy en donde estoy, Yo participo en lo que hago. No puede captar ninguna sensación sin que Yo este allí (aun en el subconsciente está Yo, puesto que aun allí Yo es el protagonista, el principal de la película). De hecho, Yo escribió esta nota.
¿Por qué hablo de Yo? Por que allí está, en gran medida, la clave de entender nuestro sufrimiento. Cuando sufrimos, no somos felices. Todos nominalmente buscamos la felicidad. Pero el Yo a veces se interpone en el camino.
Por ejemplo, hoy me ha parecido un mal día: tengo trámites engorrosos y exasperantes con el fisco, mi carro está en el taller, me suspendieron el teléfono por exceso de pago (el de casa, y el celular), y para ponerle la cereza al pastel, uno de los pernos de mis anteojos ha salido volando, por lo que el mundo me parece borroso.
¿Por qué Yo; por qué me está sucediéndo a mí? He aqui el punto. En primera, el problema fiscal lo he buscado por desidia y falta de oportunidad y seguimiento, asi que es un problema auto-creado (como la mayoría, de hecho). El carro está en el taller por mantenimiento preventivo, y el que no tenga la libertad de movimiento es por que yo mismo lo llevé allí, por mi propia decisión, y en todo caso, el mantenimiento le va a ser benéfico para evitar mayores problemas en adelante. Los teléfonos están suspendidos por no atender a sus fechas de pago. Los lentes habían sido dañados unas semanas antes, y estabán pendientes de un hilo; la visita a la óptica había sido pospuesto desde hace varios días.
Entonces, mis problemas no son producto de algún alineamiento mundial en mi contra. No es por que el mundo haya amanecido con la idea de estarme fastidiando. De hecho, al mundo le puede importar nada mis predicamentos. No gira alrededor mío, tan solo así me parece: asi le parece a Yo.
Este día no es un "mal" día. Al contrario, es un día grandioso y sensacional.
lunes, abril 18, 2005
Elección
¡Me estás haciendo enojar!
¿Cuántas veces hemos escuchado alguién que conocemos decir esta frase, o una semejante? Cuando hablo de política con algunos de mis amistades, un puñado de mis puntos de vista no son bien recibidos, ya que mi posición política es divergente en relación a la de ellos. Entonces, si defiendo lo indefendible (según su postura), eso les causa malestar.
El lenguaje proyecta ideas en las mentes de las personas. Estas ideas disparan reacciones. Entonces podría decirse que las palabras son las que generan las reacciones.
Sin embargo, eso es lo mismo que decir que somo títeres al capricho de los demás. Que nuestras emociones son rehenes de las intenciones de los interlocutores. Esto suena a victimismo, y el victimismo es un mal a desterrar en nuestras vidas.
Como ya me he referido anteriormente, debemos retomar nuestra vida. La manera en cómo reacciono a las palabras de otros es una elección. Muchas veces es automática en función de nuestras actitudes. Pero podemos optar de manera conciente, tomando el sartén por la manga de nuestras propias reacciones.
Entonces, nadie "hace" que otro se sienta triste, enojado, alegre, etc. Es uno mismo quién ha optado por reaccionar de esta manera. Más de esto, en otra ocasión.
¿Cuántas veces hemos escuchado alguién que conocemos decir esta frase, o una semejante? Cuando hablo de política con algunos de mis amistades, un puñado de mis puntos de vista no son bien recibidos, ya que mi posición política es divergente en relación a la de ellos. Entonces, si defiendo lo indefendible (según su postura), eso les causa malestar.
El lenguaje proyecta ideas en las mentes de las personas. Estas ideas disparan reacciones. Entonces podría decirse que las palabras son las que generan las reacciones.
Sin embargo, eso es lo mismo que decir que somo títeres al capricho de los demás. Que nuestras emociones son rehenes de las intenciones de los interlocutores. Esto suena a victimismo, y el victimismo es un mal a desterrar en nuestras vidas.
Como ya me he referido anteriormente, debemos retomar nuestra vida. La manera en cómo reacciono a las palabras de otros es una elección. Muchas veces es automática en función de nuestras actitudes. Pero podemos optar de manera conciente, tomando el sartén por la manga de nuestras propias reacciones.
Entonces, nadie "hace" que otro se sienta triste, enojado, alegre, etc. Es uno mismo quién ha optado por reaccionar de esta manera. Más de esto, en otra ocasión.
sábado, abril 16, 2005
Libros reciéntemente leídos
Los siguiente títulos son de libros que he leído en los últimos 6 meses. No es una lista exhaustiva, ya que hay algunas obras que leí en este mismo periodo, pero que ya he acomodado en la "biblioteca" (un librero con libros caóticamente ordenados, además de algunas cajas para acomodar el desbordamiento). Los he acomodado por orden alfabético del título:
Absolute friends
John le Carré
Warner Books, 2003
Alexander the Great
Robin Lane Fox
Penguin Books, 1986
Data Access Patterns
Database interactions in Object-Oriented applications
Clifton Nock
Software pattern series
Addison-Wesley, 2004
Deception Point
Dan Brown
Pocket Books, 2002
Digital Fortress
Dan Brown
St. Martin's Paperbacks, 2004
El tercer hombre
Graham Greene
Biblioteca de la Literatura Universal Num. 20
Editorial Sol 90, 2002
La silla del águila
Carlos Fuentes
Punto de Lectura, 2004
Los 1001 años de la lengua española.
Tercera edición, algo corregida y muy añadida.
Antonio Alatorre
Serie Lengua y Estudios Literarios
Fondo de Cultura Económica, 2002
Man's search for meaning
Viktor E. Frankl
Pocket Books, 1985
Más allá de los límites del crecimiento
Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers
El pais/Aguilar, 1992
Quicksilver,
Volume One of the Baroque Cycle
Niel Stephenson
Perennial, Harper Collins, 2004
The collapse of Chaos
Discovering simplicity in a complex world
Jack Cohen and Ian Stewart
Penguin Books, 1994
The fall of Berlin 1945
Anthony Beevor
Penguin Books, 2003
The pragmatic programmer
From journeyman to master
Andrew Hunt and David Thomas
Addison-Wesley, 2000
Además, actualmente estoy leyendo los siguientes títulos (algunos de ellos los estoy leyendo muy lentamente, para prolongar el disfrute, por lo mismo los he puesto en orden de frecuencia de lectura):
Zen and the brain
James H. Austin
MIT Press, 1999
The mythical man-month
Essays on software engineering, anniversary edition
Frederick P. Brooks, Jr.
Addison-Wesley, 1995
La lengua española en México
José G. Moreno de Alba
Serie Lengua y Estudios Literarios
Fondo de Cultura Económica, 2003
Memoria de mis putas tristes
Gabriel García Márquez
Editorial Diana, 2004.
El amor en tiempos del cólera
Gabriel García Márquez
Editorial Diana, 1985
Clemencia
Ignacio Manuel Altamirano
Clásicos mexicanos
Alfaguara, 2003
La florida del Inca
Garcilaso de la Vega (El Inca)
Dastin Historia, 2003
Carlos V y su imperio
Federico Chabod
Fondo de Cultura Económica, 1992
El otoño del patriarca
Gabriel García Márquez
Grupo editorial Norma, 1996
La lógica de la investigación científica
Karl R. Popper
Editorial Tecnos, 1999
El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha,
Edición del IV Centenario
Miguel de Cervantes Saavedra
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española
Alfaguara, 2005
Divina Comedia
Dante Alighieri
Biblioteca de la Literatura Universa, Num. 13
Editorial Sol 90, 2002
Obras selectas
Sófocles
Edimat Libros, 2001
Autores Selectos
Lewis Carroll
Grupo Editorial Tomo, 2003
Complete verse,
Definitive edition
Rudyard Kipling
Anchor Books, 1989
Emerson, Collected poems & translations
Ralph Waldo Emerson
The Library of America, 1994
Absolute friends
John le Carré
Warner Books, 2003
Alexander the Great
Robin Lane Fox
Penguin Books, 1986
Data Access Patterns
Database interactions in Object-Oriented applications
Clifton Nock
Software pattern series
Addison-Wesley, 2004
Deception Point
Dan Brown
Pocket Books, 2002
Digital Fortress
Dan Brown
St. Martin's Paperbacks, 2004
El tercer hombre
Graham Greene
Biblioteca de la Literatura Universal Num. 20
Editorial Sol 90, 2002
La silla del águila
Carlos Fuentes
Punto de Lectura, 2004
Los 1001 años de la lengua española.
Tercera edición, algo corregida y muy añadida.
Antonio Alatorre
Serie Lengua y Estudios Literarios
Fondo de Cultura Económica, 2002
Man's search for meaning
Viktor E. Frankl
Pocket Books, 1985
Más allá de los límites del crecimiento
Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers
El pais/Aguilar, 1992
Quicksilver,
Volume One of the Baroque Cycle
Niel Stephenson
Perennial, Harper Collins, 2004
The collapse of Chaos
Discovering simplicity in a complex world
Jack Cohen and Ian Stewart
Penguin Books, 1994
The fall of Berlin 1945
Anthony Beevor
Penguin Books, 2003
The pragmatic programmer
From journeyman to master
Andrew Hunt and David Thomas
Addison-Wesley, 2000
Además, actualmente estoy leyendo los siguientes títulos (algunos de ellos los estoy leyendo muy lentamente, para prolongar el disfrute, por lo mismo los he puesto en orden de frecuencia de lectura):
Zen and the brain
James H. Austin
MIT Press, 1999
The mythical man-month
Essays on software engineering, anniversary edition
Frederick P. Brooks, Jr.
Addison-Wesley, 1995
La lengua española en México
José G. Moreno de Alba
Serie Lengua y Estudios Literarios
Fondo de Cultura Económica, 2003
Memoria de mis putas tristes
Gabriel García Márquez
Editorial Diana, 2004.
El amor en tiempos del cólera
Gabriel García Márquez
Editorial Diana, 1985
Clemencia
Ignacio Manuel Altamirano
Clásicos mexicanos
Alfaguara, 2003
La florida del Inca
Garcilaso de la Vega (El Inca)
Dastin Historia, 2003
Carlos V y su imperio
Federico Chabod
Fondo de Cultura Económica, 1992
El otoño del patriarca
Gabriel García Márquez
Grupo editorial Norma, 1996
La lógica de la investigación científica
Karl R. Popper
Editorial Tecnos, 1999
El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha,
Edición del IV Centenario
Miguel de Cervantes Saavedra
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española
Alfaguara, 2005
Divina Comedia
Dante Alighieri
Biblioteca de la Literatura Universa, Num. 13
Editorial Sol 90, 2002
Obras selectas
Sófocles
Edimat Libros, 2001
Autores Selectos
Lewis Carroll
Grupo Editorial Tomo, 2003
Complete verse,
Definitive edition
Rudyard Kipling
Anchor Books, 1989
Emerson, Collected poems & translations
Ralph Waldo Emerson
The Library of America, 1994
jueves, abril 14, 2005
Precisely speaking
Have you ever been in a situation when you're talking (or in general corresponding) with someone and you both agree to something. Then when the action is taken (or not) you find out you were actually talking about different things?
It's certainly happened to me, and I've seen it happen to other people as well. One reason is that we assume that the other party has the same background and/or knowledge that we do. This is an implicit assumption that sometimes we aren't even aware of. Sometimes, it's just a misunderstanding.
I remember once that my Dad called me from work on a saturday morning (he worked a lot of overtime). He asked me to buy some stuff at a store for a fishing trip later that day. I understood him to say two o'clock, when in fact he said twelve o'clock (in spanish it sounds very similar). I was still a kid at the time (some would say I still am, but I won't get into that), and saturday mornings are kid's heaven. So around noon, I said to myself, "I'd better get going, so I can buy that stuff way before Dad arrives". Well, it was to my great surprise that I saw Dad screaming at me from the station wagon as I was walking out of the store, 10 minutes later. "I told you twelve o'clock! What are you thinking? Can't you understand spanish!". I was momentarily stunned (Dad's more nervous bouts always gave me some of that feeling). "You said two o'clock," I stuttered back, frantically trying to recall that particular part of our phone call, not sure if I did indeed listen incorrectly. Well, it's safe to say I was not in my Dad's favor that afternoon.
Anecdote aside, the use of precision language is something that we all should practice. To do so, we should learn more vocabulary, so that we say precisely what we mean. We could also make sure that when we're speaking to another party, we are in fact talking about the same thing.
Now, it would be sort of rude to ask someone to explain what you've told them (especially if they're your boss, or the like). So in lieu of that, you may repeat what you're interlocutor is saying, trying to use synonyms instead of repeating verbatim (it also avoids you sounding like a parrot!). It may seem annoying to some persons, but if you can find out that you are both tuned to the same frequency, then it's well worth it (especially if the cost of not understanding is well more than getting your Dad angry, although on second thought, there may be few things that are worse than that).
So speak up, and when you do, remember: people don't listen to what you mean, they listen to what you say!
It's certainly happened to me, and I've seen it happen to other people as well. One reason is that we assume that the other party has the same background and/or knowledge that we do. This is an implicit assumption that sometimes we aren't even aware of. Sometimes, it's just a misunderstanding.
I remember once that my Dad called me from work on a saturday morning (he worked a lot of overtime). He asked me to buy some stuff at a store for a fishing trip later that day. I understood him to say two o'clock, when in fact he said twelve o'clock (in spanish it sounds very similar). I was still a kid at the time (some would say I still am, but I won't get into that), and saturday mornings are kid's heaven. So around noon, I said to myself, "I'd better get going, so I can buy that stuff way before Dad arrives". Well, it was to my great surprise that I saw Dad screaming at me from the station wagon as I was walking out of the store, 10 minutes later. "I told you twelve o'clock! What are you thinking? Can't you understand spanish!". I was momentarily stunned (Dad's more nervous bouts always gave me some of that feeling). "You said two o'clock," I stuttered back, frantically trying to recall that particular part of our phone call, not sure if I did indeed listen incorrectly. Well, it's safe to say I was not in my Dad's favor that afternoon.
Anecdote aside, the use of precision language is something that we all should practice. To do so, we should learn more vocabulary, so that we say precisely what we mean. We could also make sure that when we're speaking to another party, we are in fact talking about the same thing.
Now, it would be sort of rude to ask someone to explain what you've told them (especially if they're your boss, or the like). So in lieu of that, you may repeat what you're interlocutor is saying, trying to use synonyms instead of repeating verbatim (it also avoids you sounding like a parrot!). It may seem annoying to some persons, but if you can find out that you are both tuned to the same frequency, then it's well worth it (especially if the cost of not understanding is well more than getting your Dad angry, although on second thought, there may be few things that are worse than that).
So speak up, and when you do, remember: people don't listen to what you mean, they listen to what you say!
martes, abril 12, 2005
Aqui, ahora
La vida está dividida en tres tiempos: el pasado, el presente, y el futuro. En el pasado están mis vivencias; todos mis recuerdos se refieren a él. Pero el pasado es invariable, aunque ello me guste o no. El futuro es potencial, y es el tiempo al que se refieren los sueños y los planes. Dado que el futuro es una función de los otros dos tiempos, y particularmente el presente, es variable. El tiempo más importante es el presente. Esto es así por que es el único tiempo en el que realmente sucede la vida. Para tener una mejor vida, habría de enfocarme más en este tiempo, tomando del pasado para aprender, y creando el futuro a cada instante .
En nuestra imaginación vemos el tiempo como el fluir de un río: continuo, suave, y relativamente constante. Pero esta metáfora no es apropiada para mi discusión. En vez de ello, quiero usar una imagen del tiempo como los fotogramas de una película. En la pantalla del cine vemos el filme transcurrir de una manera contínua. No obstante, si vemos el rollo que se proyecta, veremos que en realidad se trata de una serie de fotos instantáneas, una ligeramente diferente de la anterior. Cada fotograma es entonces un instante (en el filme de la vida, nunca hay repeticiones)
El pasado está compuesto por todos los instantes que alguna vez fueron presente. Es como si los instantes pasados fueran fotogramas "revelados" e invariables. En nuestra mente, podemos revisar grupos de instantes y los llamamos recuerdos (la metáfora del filme no es precisa, por que nuestros recuerdos pueden cambiar, pero como todos los modelos, este es una simplificación). Una vez proyectados, estos instantes no son más. Cada instante tiene su momento -valga la redundancia- y pasa, por decirlo así, a la historia. No obstante, el pasado tiene su utilidad. La principal es el permitirnos aprender de nuestras experiencias. Y no solo el aprendizaje fácil y directo (¡no tocar el fuego!), sino los aprendizajes más sutiles, acerca de las relaciones de las cosas y de las personas. En este sentido, el pasado nos permite crecer, mediante el análisis y entendimiento.
Por su lado, el futuro está compuesto de fotogramas que aun no han sido revelados. Por lo tanto, nada está preescrito, y potencialmente pueden suceder cualquier cosa dentro de lo posible. En mis sueños e ilusiones me hago una idea de cómo habría de ser ese filme. Mediante mis planes, propongo cómo habré de hacer que esos instantes se realicen. Claro que hay otros factores involucrados, además de mis sueños y planes, pero no tomemos eso en cuenta por ahora. Mi idea acerca del futuro es lo que me da ánimos de vivir (la persona que no se imagina un futuro, está en graves problemas). Por otro lado, sea lo que el futuro depare, es inevitable. Es decir, el tiempo no espera. Sea lo me espere, una calca de mis sueños, o de mis peores pesadillas, el futuro sucederá.
A pesar de que el suceder del futuro es inevitable, ello no implica que el futuro esté determinado. Aqui es donde el presente entra en acción. El futuro está dado por las cosas que haga en el presente. El fotograma siguiente, está en función del fotograma presente. Lo más importante es que el presente es dónde se vive la vida. No es en el futuro, ni es en el pasado. Si el instante siguiente está dado en parte por el instante presente, entonces a través de nuestras acciones (y las omisiones, que son las no-acciones) vamos construyendo el futuro. Por ello, mi futuro se constuye "aquí y ahora".
Quiero vivir en el presente, para realizar mis sueños del futuro. Disfruto del presente por que es el único momento para hacerlo. Puedo disfrutar de mis recuerdos, pero lo hago aqui y ahora, y si no tengo cuidado, se me puede ir la vida disfrutando de recuerdos, mientras que la vida pasa (¿glory days?). La gente dice, "en mis tiempos", pero yo no estoy muerto, y mis tiempos son hoy, ahora, aquí, hasta que deje de ser.
En nuestra imaginación vemos el tiempo como el fluir de un río: continuo, suave, y relativamente constante. Pero esta metáfora no es apropiada para mi discusión. En vez de ello, quiero usar una imagen del tiempo como los fotogramas de una película. En la pantalla del cine vemos el filme transcurrir de una manera contínua. No obstante, si vemos el rollo que se proyecta, veremos que en realidad se trata de una serie de fotos instantáneas, una ligeramente diferente de la anterior. Cada fotograma es entonces un instante (en el filme de la vida, nunca hay repeticiones)
El pasado está compuesto por todos los instantes que alguna vez fueron presente. Es como si los instantes pasados fueran fotogramas "revelados" e invariables. En nuestra mente, podemos revisar grupos de instantes y los llamamos recuerdos (la metáfora del filme no es precisa, por que nuestros recuerdos pueden cambiar, pero como todos los modelos, este es una simplificación). Una vez proyectados, estos instantes no son más. Cada instante tiene su momento -valga la redundancia- y pasa, por decirlo así, a la historia. No obstante, el pasado tiene su utilidad. La principal es el permitirnos aprender de nuestras experiencias. Y no solo el aprendizaje fácil y directo (¡no tocar el fuego!), sino los aprendizajes más sutiles, acerca de las relaciones de las cosas y de las personas. En este sentido, el pasado nos permite crecer, mediante el análisis y entendimiento.
Por su lado, el futuro está compuesto de fotogramas que aun no han sido revelados. Por lo tanto, nada está preescrito, y potencialmente pueden suceder cualquier cosa dentro de lo posible. En mis sueños e ilusiones me hago una idea de cómo habría de ser ese filme. Mediante mis planes, propongo cómo habré de hacer que esos instantes se realicen. Claro que hay otros factores involucrados, además de mis sueños y planes, pero no tomemos eso en cuenta por ahora. Mi idea acerca del futuro es lo que me da ánimos de vivir (la persona que no se imagina un futuro, está en graves problemas). Por otro lado, sea lo que el futuro depare, es inevitable. Es decir, el tiempo no espera. Sea lo me espere, una calca de mis sueños, o de mis peores pesadillas, el futuro sucederá.
A pesar de que el suceder del futuro es inevitable, ello no implica que el futuro esté determinado. Aqui es donde el presente entra en acción. El futuro está dado por las cosas que haga en el presente. El fotograma siguiente, está en función del fotograma presente. Lo más importante es que el presente es dónde se vive la vida. No es en el futuro, ni es en el pasado. Si el instante siguiente está dado en parte por el instante presente, entonces a través de nuestras acciones (y las omisiones, que son las no-acciones) vamos construyendo el futuro. Por ello, mi futuro se constuye "aquí y ahora".
Quiero vivir en el presente, para realizar mis sueños del futuro. Disfruto del presente por que es el único momento para hacerlo. Puedo disfrutar de mis recuerdos, pero lo hago aqui y ahora, y si no tengo cuidado, se me puede ir la vida disfrutando de recuerdos, mientras que la vida pasa (¿glory days?). La gente dice, "en mis tiempos", pero yo no estoy muerto, y mis tiempos son hoy, ahora, aquí, hasta que deje de ser.
domingo, abril 10, 2005
La discriminación
La descriminación siempre hace que el "otro" sea menos. En ocasiones, ni siquiera se le otorga la condición humana mínima como para ser sujeto del respeto mínimo. Entonces, se ve al otro como sub-humano, apenas encima de cualquier animal. Yo pensaría que estas actitudes son más propias de la edad media que del presente, pero no obstante se presentan en toda su brutal amplitud en muchos lugares del mundo.
El genocidio Nazi se dió justamente por dar rienda suelta a las creencias discriminatorias más retrógadas. Si bien, mucha gente pensaría que este tipo de hechos no se puede repetir, tenemos los casos balcánicos y ruandés como recordatorios sangrientos y brutales de que no el ser humano no está tan alejado de estas conductas.
En México se puede ver cómo los medios audiovisuales descubren una sutil actitud discriminatoria. En un país donde más del 80% de las personas son meztizas, y el 10% son indígenas, llama la atención de que en la mayoría de las personas que aparecen en los comerciales estáticos, como en medios audio-visuales, sean claramanente de piel y ojos claros. Lo más notorio es que cuando se muestran a mestizos o indígenas es cuando se les muestra como "pobres", los "más necesitados". De esta manera, se crea la clara impresión de que no ser de piel blanca significa ser "jodido".
Jodido es el que fomenta esa actitud de rechazo o menosprecio hacia los que son diferentes. Mientras estas actitudes permanezcan entre nosotros, todos seremos más pobres por ello mismo.
El genocidio Nazi se dió justamente por dar rienda suelta a las creencias discriminatorias más retrógadas. Si bien, mucha gente pensaría que este tipo de hechos no se puede repetir, tenemos los casos balcánicos y ruandés como recordatorios sangrientos y brutales de que no el ser humano no está tan alejado de estas conductas.
En México se puede ver cómo los medios audiovisuales descubren una sutil actitud discriminatoria. En un país donde más del 80% de las personas son meztizas, y el 10% son indígenas, llama la atención de que en la mayoría de las personas que aparecen en los comerciales estáticos, como en medios audio-visuales, sean claramanente de piel y ojos claros. Lo más notorio es que cuando se muestran a mestizos o indígenas es cuando se les muestra como "pobres", los "más necesitados". De esta manera, se crea la clara impresión de que no ser de piel blanca significa ser "jodido".
Jodido es el que fomenta esa actitud de rechazo o menosprecio hacia los que son diferentes. Mientras estas actitudes permanezcan entre nosotros, todos seremos más pobres por ello mismo.
miércoles, abril 06, 2005
Creencias y límites
Todos tenemos límites. Los más obvios son los físicos. Por ejemplo, no importa cuánto desees crecer en estatura, hay una cantidad de centímetros en altura que la naturaleza y la nutrición te han de permiten. Los límites de carácter mental son de otra naturaleza, y están relacionados con las creencias.
Las creencias las obtenemos ya sea por herencia (nos la enseñaron nuestros padres), por experiencia, o por transferencia (la que aprendemos de nuestros compañeros y amigos). Estas creencias moldean la manera en que cada persona interacciona con su mundo (y es su mundo, ya que la perspectiva de cada persona es diferente en función de su modelo mental conformado por todas las creencias, hechos, aprendizajes, etc).
¿Qué pasa si una creencias es errónea, o bien, parcialmente válida? ¿No estaríamos limitándonos sin razón por mantener esa creencia? ¿Cómo validamos nuestras creencias? Un punto a tener en cuenta es que muchas de las creencias más arraigadas ni siquiera son concientes. Las llevamos tan dentro de nos que simplemente consideramos que el mundo es según creemos que es. Pero esas son dos cosas distintas.
Un ejercicio curioso sería plantearse un aspecto de la vida, y enlistar todas las creencias que tenemos acerca de él (o bien, las más que podamos delucidar; recordando que hay algunas que son tan nucleares que nos son transparentes). Luego cuestionemos cada uno de los elementos de la lista para validar si es un planteamiento válido, o si hay otras maneras en cómo considerar ese aspecto. Podemos adicionalmente validar dichas premisas con otras personas, para compararlas. Seguramente muchas de ellas sean compartidas; no obstante, podría ser una experiencia enriquecedora, y abrirnos horizontes que ni siquiera imaginamos.
El mundo es más ancho de lo que creemos.
Las creencias las obtenemos ya sea por herencia (nos la enseñaron nuestros padres), por experiencia, o por transferencia (la que aprendemos de nuestros compañeros y amigos). Estas creencias moldean la manera en que cada persona interacciona con su mundo (y es su mundo, ya que la perspectiva de cada persona es diferente en función de su modelo mental conformado por todas las creencias, hechos, aprendizajes, etc).
¿Qué pasa si una creencias es errónea, o bien, parcialmente válida? ¿No estaríamos limitándonos sin razón por mantener esa creencia? ¿Cómo validamos nuestras creencias? Un punto a tener en cuenta es que muchas de las creencias más arraigadas ni siquiera son concientes. Las llevamos tan dentro de nos que simplemente consideramos que el mundo es según creemos que es. Pero esas son dos cosas distintas.
Un ejercicio curioso sería plantearse un aspecto de la vida, y enlistar todas las creencias que tenemos acerca de él (o bien, las más que podamos delucidar; recordando que hay algunas que son tan nucleares que nos son transparentes). Luego cuestionemos cada uno de los elementos de la lista para validar si es un planteamiento válido, o si hay otras maneras en cómo considerar ese aspecto. Podemos adicionalmente validar dichas premisas con otras personas, para compararlas. Seguramente muchas de ellas sean compartidas; no obstante, podría ser una experiencia enriquecedora, y abrirnos horizontes que ni siquiera imaginamos.
El mundo es más ancho de lo que creemos.
martes, abril 05, 2005
Vida y Muerte
La muerte siempre nos sorprende. A pesar de ser una constante en la vida -seguramente hemos sufrido la muerte de parientes, amigos, y conocidos- pasamos la vida como si la muerte no existiera. Todos los días seguimos nuestras insulsas rutinas, esperanzados de escapar algún día de ellas. Y de pronto, sin advertencia alguna, sucede que alguién cercano se muere. Y entonces quedamos pasmados, con un dejo de negación y algo de irritación: "¿cómo pudo sucederme esto?, ¡Y justo ahora!"
La vida es así, se dice comunmente. Pero la muerte nos espanta. Nos espanta más que cualquier otra cosa. La muerte de nuestros seres queridos nos recuerdan de la manera más terrible y repentina acerca de nuestra propia mortalidad. Nuestros días están contadas, y no hay manera de darle vuelta. Nadie sabe el día ni la hora, y esa incertidumbre es lo que más nos apesadumbra.
Muchos tememos tanto a la muerte, que por lo mismo nos sustraemos de la vida. No tomamos riesgos. Vivimos vidas seguras, aburridas, cautelosas. Mientras que un mundo de oportunidades se abre frente a nosotros, nosotros vemos un mundo incierto e inseguro. Es mejor no jugársela, por que podemos perder. En el caso extremo, lo que perdemos es la vida.
Sin embargo, ¿no es cierto que la vida es un proceso incierto de cualquier manera? ¿Quién sabe lo que le espera en el futuro? ¿Quién conoce cual será su destino? Yo creo que nadie puede contestar a esta pregunta y estar en lo cierto. Podemos soñar, y trabajar para que nuestros sueños se realicen. No obstante, la vida puede tener otros planes para nosotros. ¿Y qué? Nada es seguro, excepto la certidumbre de la muerte.
Por eso, propongo que dejemos a un lado el temor de la muerte. Tomemos alegría por la vida. No hay más vida que esta, asi que disfrutémosla. Solo una advertencia, la libertad de vivir, no es igual a vivir en el libertinaje. Más de eso en otra ocasión.
La vida es así, se dice comunmente. Pero la muerte nos espanta. Nos espanta más que cualquier otra cosa. La muerte de nuestros seres queridos nos recuerdan de la manera más terrible y repentina acerca de nuestra propia mortalidad. Nuestros días están contadas, y no hay manera de darle vuelta. Nadie sabe el día ni la hora, y esa incertidumbre es lo que más nos apesadumbra.
Muchos tememos tanto a la muerte, que por lo mismo nos sustraemos de la vida. No tomamos riesgos. Vivimos vidas seguras, aburridas, cautelosas. Mientras que un mundo de oportunidades se abre frente a nosotros, nosotros vemos un mundo incierto e inseguro. Es mejor no jugársela, por que podemos perder. En el caso extremo, lo que perdemos es la vida.
Sin embargo, ¿no es cierto que la vida es un proceso incierto de cualquier manera? ¿Quién sabe lo que le espera en el futuro? ¿Quién conoce cual será su destino? Yo creo que nadie puede contestar a esta pregunta y estar en lo cierto. Podemos soñar, y trabajar para que nuestros sueños se realicen. No obstante, la vida puede tener otros planes para nosotros. ¿Y qué? Nada es seguro, excepto la certidumbre de la muerte.
Por eso, propongo que dejemos a un lado el temor de la muerte. Tomemos alegría por la vida. No hay más vida que esta, asi que disfrutémosla. Solo una advertencia, la libertad de vivir, no es igual a vivir en el libertinaje. Más de eso en otra ocasión.
viernes, abril 01, 2005
Víctima
La vida es difícil. Muchas veces lo que me sucede no es de mi agrado, o va en contra de mis intereses o deseos. Así son las cosas. Raramente tengo el poder para influir sobre estos eventos. Hace algunos años, hubiera incorporado estos hechos en un marco de confabulación del mundo en mi contra. Es decir, era una "víctima".
Parafraseando al personaje Forrest Gump, " víctima es como víctima hace". La posición de víctima es muy conveniente. En particular, la víctima no tiene responsabilidad sobre su propia condición. Es decir, otros son los culpables. Siempre es fulano o mengano el culpable, nunca yo. Así dice la víctima.
Comunmente, sin embargo, nuestras propias acciones u omisiones son los que nos llevan a situaciones de lamentar (como también tienen influencia en los éxitos; pero bien se dice que el éxito tiene muchos padres, mientras que el fracaso es huérfano). Ciertamente, si un asteroide choca contra la Tierra y provoca una extinción de la vida pues es purísima mala suerte, y la unica razón de que nos afecte es por que nacimos y vivimos en el planeta (entonces, ¿la culpa es de nuestros padres?). Pero aun hay eventos naturales que nos afectan y cuya consecuencia es parcialmente nuestra responsabilidad. Por ejemplo, en la gran inundación de la cuenca del Mississipi en 1996, muchos de los afectados desafiaron a la naturaleza, construyendo sobre tierras que sabían se podían inundar, confiándose en barreras artificiales que resultaron ser irrisorias para la fuerza irresistible de la Naturaleza.
Sin que tengamos que referirnos a sucesos tan dramáticas, habríamos de meditar acerca de la responsabilidad que tenemos en las cosas que nos pasan. Muchas veces, dicha responsabilidad es nula. En otras ocasiones es mínima, pero existe. En otros casos, la responsabilidad es notoriamente mayor. Por ejemplo, el marido que tiene una relación extramarital no puede culpar a nadie de su situación cuando su infidelidad sale a la luz. O el alumno que está copiando en el examen no puede culpar de malas intenciones del profesor que lo ha descubierto. Y cuántas veces escuchamos a estos mismos perpetradores reclamando su inocencia, y acusándo a otros de sus males. Aparentemente, todos somos víctimas de las circunstancias.
Aunque la posición de víctima es muy cómoda (de allí su popularidad), poco me ayuda para resolver de raíz mis problemas. El peor caso es cuando ya la costumbre nos convence que es cierto que no tenemos responsabilidad y que otros son culpables. En ese caso, hemos pasado de la simulación de la victimización, a la victimización real; realmente lo creemos, y somos impotentes de facto para levantar un dedo en nuestro auxilio. Como víctimas, no podemos hacer nada, por definición: estamos desamparados.
Tomar la vida propia en mis manos es reconocer mi participación en mis propios éxitos y desgracias. No significa ir al extremo y cargar con toda la culpa. Más bien, reconocer aquello que me corresponde, y aprender cómo cambiar mi comportamiento y/o actitud para evitar caer en la misma situación. Entonces, los malos pasos no solo me recuerdan lo mal que es mi pobre vida, sino que se convierten en oportunidades para aprender, y crecer.
Entonces, sí puedo ser actor en mi vida, y no solo espectador pasivo. Puedo tener voz y voto en mi rumbo y destino. La responsabilidad propia me dará libertad, para soñar y ser capaz de hacer que los sueños se hagan realidad.
Parafraseando al personaje Forrest Gump, " víctima es como víctima hace". La posición de víctima es muy conveniente. En particular, la víctima no tiene responsabilidad sobre su propia condición. Es decir, otros son los culpables. Siempre es fulano o mengano el culpable, nunca yo. Así dice la víctima.
Comunmente, sin embargo, nuestras propias acciones u omisiones son los que nos llevan a situaciones de lamentar (como también tienen influencia en los éxitos; pero bien se dice que el éxito tiene muchos padres, mientras que el fracaso es huérfano). Ciertamente, si un asteroide choca contra la Tierra y provoca una extinción de la vida pues es purísima mala suerte, y la unica razón de que nos afecte es por que nacimos y vivimos en el planeta (entonces, ¿la culpa es de nuestros padres?). Pero aun hay eventos naturales que nos afectan y cuya consecuencia es parcialmente nuestra responsabilidad. Por ejemplo, en la gran inundación de la cuenca del Mississipi en 1996, muchos de los afectados desafiaron a la naturaleza, construyendo sobre tierras que sabían se podían inundar, confiándose en barreras artificiales que resultaron ser irrisorias para la fuerza irresistible de la Naturaleza.
Sin que tengamos que referirnos a sucesos tan dramáticas, habríamos de meditar acerca de la responsabilidad que tenemos en las cosas que nos pasan. Muchas veces, dicha responsabilidad es nula. En otras ocasiones es mínima, pero existe. En otros casos, la responsabilidad es notoriamente mayor. Por ejemplo, el marido que tiene una relación extramarital no puede culpar a nadie de su situación cuando su infidelidad sale a la luz. O el alumno que está copiando en el examen no puede culpar de malas intenciones del profesor que lo ha descubierto. Y cuántas veces escuchamos a estos mismos perpetradores reclamando su inocencia, y acusándo a otros de sus males. Aparentemente, todos somos víctimas de las circunstancias.
Aunque la posición de víctima es muy cómoda (de allí su popularidad), poco me ayuda para resolver de raíz mis problemas. El peor caso es cuando ya la costumbre nos convence que es cierto que no tenemos responsabilidad y que otros son culpables. En ese caso, hemos pasado de la simulación de la victimización, a la victimización real; realmente lo creemos, y somos impotentes de facto para levantar un dedo en nuestro auxilio. Como víctimas, no podemos hacer nada, por definición: estamos desamparados.
Tomar la vida propia en mis manos es reconocer mi participación en mis propios éxitos y desgracias. No significa ir al extremo y cargar con toda la culpa. Más bien, reconocer aquello que me corresponde, y aprender cómo cambiar mi comportamiento y/o actitud para evitar caer en la misma situación. Entonces, los malos pasos no solo me recuerdan lo mal que es mi pobre vida, sino que se convierten en oportunidades para aprender, y crecer.
Entonces, sí puedo ser actor en mi vida, y no solo espectador pasivo. Puedo tener voz y voto en mi rumbo y destino. La responsabilidad propia me dará libertad, para soñar y ser capaz de hacer que los sueños se hagan realidad.
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