jueves, enero 22, 2015

Cisnes Negros

En mi post anterior acerca de los factores de la fragilidad, una pregunta obvia es ¿con respecto de qué se da la fragilidad?

En el artículo referido, The Calm Before the Storm, los autores indican que la fragilidad es (1)

la aversión al desorden. Las cosas frágiles no gustan de la variabilidad, de la volatilidad, del estrés, del caos, ni de eventos aleatorios que les causen poca ganancia o sufrimiento. Una tasa para el té, por ejemplo, no se beneficia de shock alguno. Desea paz y previsibilidad, algo que no es posible en el largo plazo, por lo cuál el tiempo es enemigo de lo frágil. 

De ésta manera, la fragilidad se define con respecto de los sucesos que están fuera de la norma, con respecto de los eventos inesperados.

A los sucesos poco probables de alto impacto les ha nombrado Nassim Nicholas Taleb cisnes negros(2). Durante siglos "ave rara" o "cisne negro" ha sido usado en Occidente como sinónimo de imposibilidad. Desde luego, un cisne negro es imposible hasta el momento en que se observa el primero. Ahora, después de Taleb, cisne negro ya no se refiere a un evento imposible, sino a un evento inesperado, típicamente que causa estragos.

En varias entrevistas que he escuchado (cuya atribución no tengo ahora mismo), ha comentado Taleb que una de las preguntas que más frecuentemente le plantean es cómo predecir los cisnes negros, cosa que le enfurece. La razón, dice, es que ésa no es la pregunta correcta. El cisne negro no puede predecirse, por definición, de la misma manera en que no pueden predecirse los sismos. Aún cuando se sepa cómo se distribuyen los eventos, ésto no da pie a decir con ningun tipo de veracidad cuándo se ha de presentar alguno, ni su intensidad.

¿Qué hacer,? Taleb y su co-autor escriben en el citado artículo,

en vez de procurar, en vano, predecir los eventos tipo Cisne Negro, es más fructífero enfocarse en cómo pueden ocuparse los sistemas con el desorden --en otras palabras, estudiar qué tan frágiles son
De ésta forma, lo que procede es evaluar la susceptibilidad a la fragilidad, y en donde sea posible, procurar ser, cuando menos, más robustos.

(1) Las traducciones presentes son responsabilidad mías; son traducciones liberales y cualesquier trastorno al sentido original es involuntario e indeseado, pero tal vez inevitables.  

(2) El mote de cisnes negros proviene de una frase de Juvenal, poeta latino quien vivió entre el siglo I y II de nuestra era. En su sexta Sátira, escribió, refiriéndose a algo imposible, "una ave rara en el mundo, como si fuese un cisne negro" (verso 165, rara auis in terris nigroque simillima cycno). Le pareció a Juvenal que los cisnes negros fuesen imposibles ya que en su tiempo nunca se había observado uno solo en Occidente. Fue hasta finales del siglo XVII en que los inmigrantes británicos en Australia observaron los primeros cisnes negros, que son propios de ése continente.