Sn embargo, me parece que los comentarios están equivocados, o cuando menos simplifican la situación.
Está por verse si en realidad la democracia puede crecer y florecer en Egipto. Mucho depende de la voluntad de las mismas fuerzas armadas. Si bien el partido oficial tiene muchas estructuras de patronazgo y clientela política, sin duda que el poder verdadero reside en el ejército. El ejército --y más particularmente, el cuerpo de oficiales-- tine muchos intereses económicos y financieros. Es una de las corporaciones con más negocios en el Egipto moderno. Estos negocios van desde la fabricación de electrodomésticos hasta la operación de balnearios, hoteles, y diversas instalaciones de carácter turístico. La actividad económica prominente del ejército es producto del clientelismo político que mantuvo al caudillo en el poder durante tanto tiempo. Si la democracia --y el control civil de las fuerzas armadas que implica, al menos en la tradición occidental de la misma-- es contraria a esos intereses corporativos, entonces hay poca probabilidad de una transición pacífica hacia un régimen democrático en Egipto.
Es cierto que la penetración de una tecnología no tiene que ser pervasiva para ser efectiva. Usando teorías de redes sociales, es suficiente con que una grupo pequeño, pero muy bien conectado, use las herramientas para que éstas tengan un efecto apalancador. En este sentido, el argumento de la baja penetración tecnológica como contrahecho es relativamente débil. Sin embargo, no hay forma de darle la vuelta a que las comunicación IP en Egipto prácticamente desapareció luego del 28 de enero de 2011. A menos que los organizadores tuvieran una red alterna, es prácticamente imposible que pudieran usar estos medios para organizar las demonstraciones y mítines luego de esa fecha. Si el movimiento se fortaleció luego de esa intervención estatal de censura, entonces yo pensaría que el efecto real de esos medios sociales realmente fue relativamente pequeño (y mucho menos como para poder llamar a este movimiento La Revolución Twitter, o algo similar). Yo pienso que el uso prominente de twitter y/o facebook probablemente sea un caso de exageración mediática de la importancia de estos servicios, que fascinan --y obsesionan-- a los mismos medios.
No es como que la madre de familia prototípitca en Egipto esté actualizando su estátus de facebook cada hora, o está revisando el torrente de twitter cada cinco minutos. Y ni hablar de la calidad verdadera de esos caudales (egocéntricos y banales al extremo del absurdo --como este blog intermitente, por cierto). Pienso que la realidad de estos medios, más el apagón informático, bien argumentan en contra de su uso efectivo más que a la inversa.
Ya se fue el dictador. Bien. Pero el cambio de régimen es garantía de nada. La experiencia Nicaragüense luego de la huída de Somoza y el establecimiento del régimen Sandinista original (por no hablar de la experiencia Cubana luego del triunfo de la Revolución) no auguran necesariamente resultados positivos. Una buena probada de lo mismo es el excelente documental "Pictures from a Revolution" de la fotoperiodista Susan Meiselas, acerca de las esperanza y euforía luego del triunfo de la Revolución Sandinista y la realidad amarga de la vida diez años después. En contraste, la experiencia Brasileira ha sido muy positiva también saliendo de una dictadura militar y con una experiencia democrática limitada. Ya veremos.