En 1492, Cristobal Colón en su intentó por llegar al Lejano y Mediano Oriente ("las Indias"), se encontró con un continente que era en gran parte desconocido para los Europeos. A pesar de estar habitado desde muchos milenios antes, este continente recibió el calificativo de "Nuevo Mundo".
En las épocas que han transcurrido desde entonces, los seres humanos se han encontrado con muchos otros nuevos mundos. En particular, aquellos desatados por las revoluciones científicas, industriales, políticas y sociales de los últimos cinco siglos. Uno de los más recientes, por supuesto, es el nuevo mundo habilitado por las sorprendentes tecnologías informáticas y de telecomunicación.
Si bien a principios del siglo el Internet sorprendía a propios y extraños con la manera en cómo iba "aplanando" el mundo, en verdad no había una visión clara de qué de lo que presagiaba. El ancho de banda de esos años aun era demasiado estrecha, y la ubicuidad del acceso (tanto alámbrica como inalámbrica) era limitada. El acceso a Internet aun era algo que se hacía desde un dispositivo denominado computadora. Aun así, era posible ver que el Internet era una cosa de maravilla.
Diez años después, nos encontramos con un acceso a Internet potenciado por la disponibilidad de acceso inalámbrico y ancho de banda que facilitan una experiencia más orientada a los medios audiovisuales, adicionales al texto más tradicional. Pero no sólo eso, sino que los dispositivos de acceso así como de servicio han cambiado también de forma dramática.
El teléfono inteligente (smartphone) es cada vez más pequeño (al menos en términos de peso, de consumo energético) y más poderoso, dirigido por el tremendo impulso de la Ley de Moore (la relación empírica que establece la duplicación en potencia, y reducción de tamaño de los componentes electrónicos y de cómputo). Aun tecnologías que se pensaban inoperantes a las escalas actuales (particularmente el disco duro) sigue avante, entregando capacidades al consumidor inauditas hace tan sólo diez años.
Y del lado de servicios, es posible ahora los servicios "en la nube". Esto lo que significa es la virtualización del ambiente informático, de forma que el usuario del servicio no sabe (ni le concierne) si hay uno o un ciento de servidores impulsando su servicio, ni de la ubicación o capacidad particular de los mismos. La capacidad de almacenaje es teóricamente infinita, de forma que más que en eficiencia, el usuario se enfoca en efectividad.
Aunque no se aprecia hoy día, esta circunstancia representa una Revolución importante en el quehacer humano, ya que por definición "la nube" trasciende fronteras, zonas horarias, por no mencionar culturas y --sobre todo-- las estructuras de poder.
Por supuesto, así como estas facilidades pueden contribuir al beneficio de la humanidad, también pueden contribuir a su mal. Esto no es parte particular de la tecnología sino la de su aplicación. Sin embargo, es importante que todos nos pongamos en sintonía con esta nueva realidad, ya que representa el Nuevo Mundo que ahora deberemos descubrir, navegar, y conquistar.